Más de 20 años en front-end. Antes usábamos floats… y sobrevivimos.
He aprendido que una buena web no va solo de código: también necesita ritmo, intención y un poquito de obsesión.
Disfruto maquetando y animando interfaces hasta que todo encaja. Que el scroll fluya, las transiciones tengan sentido y el conjunto no parezca hecho un martes a última hora.
Trabajo rápido, resolviendo marrones y cuidando el detalle. Me adapto igual a una landing visual, una herramienta interna o cualquier reto con personalidad. Que quede fino filipino.
Código ordenado, mantenible y sin magia negra. Que hoy funcione y mañana no dé miedo tocarlo.
Cada interacción tiene su intención. Que navegar sea fácil, fluido y sin pelearse con la interfaz.
Las animaciones no van de postureo: van de contar mejor lo que pasa en pantalla.
El diablo está en los detalles… y yo intento que estén todos bien alineados y con buen timing.
Las herramientas con las que me peleo a diario para que todo funcione, se vea bien y, si puede ser, hasta disfrute.
95%%
85%
88%
75%
60%
70%
60%
50%
75%
90%
75%
70%
Una tanda de proyectos bien apañados, donde el detalle no es casualidad y la interacción no es postureo. Mucho cuidado, mucho mimo y algún bug domado por el camino.